Con esta magnífica muestra, comisariada por Primitiva Bueno Ramírez (Catedrática de Prehistoria de la Universidad de Alcalá de Henares) y Jorge A. Soler Díaz (Director de Exposiciones y Conservador de Prehistoria del MARQ), los museos arqueológicos regionales de Alicante y Madrid han puesto en valor el importantísimo patrimonio de imágenes antrópicas del Neolítico y el Calcolítico ibérico (mediados del IV milenio – III milenio a. C.), único en toda Europa por su morfología y su minuciosa decoración.

Así, por primera vez una exposición reúne la mayor parte de las imágenes antropomorfas que ofrece el registro arqueológico megalítico hasta la fecha, suponiendo una oportunidad única, no solo para los amantes de la prehistoria o del arte prehistórico, sino también para el público en general, de contemplar estas maravillosas imágenes en un mismo espacio. En este sentido, el proyecto ha permitido mostrar piezas que normalmente solo pueden admirarse en cada uno de los veinte museos y colecciones de España y Portugal que las han cedido para la ocasión.

En consecuencia, a lo largo de casi 400 metros cuadrados, podemos maravillarnos ante el detalle y la meticulosa ornamentación de las pequeñas figuras de piedra, hueso, marfil o barro que probablemente representen a los humanos que las crearon –aunque la interpretación de su posible función, como veremos más adelante, aún resulta controvertida–. Sea como fuere, muchas de las piezas presentan unos grandes ojos rodeados por rayos. La prevalencia de este rasgo figurativo es un recurso gráfico solo encontrado hasta ahora en yacimientos de la península y es esta particular prevalencia de los ojos, de la mirada de las figuras, la que da nombre a la exposición.

Cabe destacar que se trata de una muestra eminentemente didáctica, enfocada para llegar a todos los públicos. Aún así, se apoya sobre una sólida base científica que nos hace plantearnos que cada objeto arqueológico, cada figura, cada resto nos está transmitiendo información y nos acerca al pasado de unos grupos humanos que buscaban dejar una huella tras de sí. El recorrido es muy atractivo y cuenta con numerosos recursos como dioramas, audiovisuales, ampliaciones fotográficas animadas, paneles gráficos o maquetas y elementos táctiles. Además, posee una cuidadísima iluminación que nos posibilita transitarlo casi como si nos encontráramos dentro de una cueva.

Para comenzar, la exposición nos recibe con una reproducción a gran escala de un ídolo cilíndrico oculado que nos abre la puerta a una primera sala. En ella asistimos a un itinerario audiovisual por la prehistoria europea, desde el Paleolítico al Neolítico, que nos sitúa en las justas coordenadas espacio-temporales. Asimismo, podemos observar reproducciones de algunas de las figuraciones humanas más antiguas, como el hombre-león de Staedl o algunas famosas venus gravetienses. En comparación con estas imágenes, es fácil apreciar y valorar la fortísima personalidad, el sello inconfundible de las piezas que se produjeron en la península ibérica en los milenios IV y III a. C.

A partir de aquí comienza nuestra visita a las 226 piezas que componen esta excepcional muestra. Las figurillas, que conocemos como ídolos, son de diferentes tipos. Veremos ídolos cilíndricos, ídolos placa, ídolos bitriangulares y tritriangulares, ídolos falange, ídolos tolva –de tendencia cónica– o ídolos cruciformes o ancoriformes, todos ellos realizados sobre diferentes soportes: hueso, cilindros de piedra o marfil, placas de pizarra o barro. Además de ídolos, la muestra cuenta con algunos otros objetos como el báculo de pizarra decorado de Anda da Heredade das Antas (Évora), hachas, lúnulas o reproducciones de bellotas, subrayando al mismo tiempo la relación intrínseca que existe entre estas delicadas muestras de arte mueble y el esquemático arte rupestre característico del Neolítico peninsular.

El recorrido está dividido en diferentes espacios de divulgación. En el primero de ellos, se ponen de manifiesto los primeros descubrimientos y las primeras investigaciones sobre estas piezas. Inicialmente, desde una perspectiva muy influida por la religión, se dio por hecho que se trataba de figuras con funcionalidad ritual o religiosa. Conviene tener presente al respecto que este tipo de representaciones mobiliares se encuentran fuertemente vinculadas al ámbito funerario del suroeste de la península Ibérica, ya que han aparecido fundamentalmente formando parte de los ajuares de las tumbas megalíticas de estas zonas. Su localización en entornos funerarios parece indicar que, efectivamente, en su concepción tuvieron algún tipo de significado religioso o ritual, pudiendo tratarse de representaciones de alguna divinidad o del propio difunto o, incluso, ser símbolos de poder (como el báculo). Sin embargo, el debate sobre la función de estas figuras permanece abierto y en la actualidad se tienen en cuenta otras posibles interpretaciones. Entre ellas, una de las últimas aportaciones se debe a la profesora Katina T. Lillios, para quien los ídolos tendrían una función heráldica; servirían para comunicar información sobre la pertenencia del difunto a un grupo social, a un linaje determinado. En este sentido, es probable que el arte megalítico, tanto en sus monumentos funerarios como en las representaciones de arte mobiliar, hubiera tenido el fin de marcar la presencia de los diferentes grupos sociales en un territorio. El progresivo asentamiento de estos grupos durante el neolítico podría haber impulsado el uso de los recursos a su alcance para determinar sus zonas de influencia y, por este motivo, es posible aceptar que las tumbas y los ajuares megalíticos fueran hitos que delimitaran diferentes áreas comunitarias. Aun así, esta teoría es compatible con el carácter simbólico, religioso o funerario de los ídolos, sin olvidar su posible función ritual o fetichista.

Si avanzamos por la exposición, un mapa muy atractivo nos permite conocer la distribución de los yacimientos y la tipología de objetos encontrados en ellos. De un solo vistazo se observa la mayor concentración de restos arqueológicos que existe en el suroeste de la península Ibérica (en la conocida como fachada atlántica: Andalucía Occidental, Extremadura y Portugal), donde se aprecia una especial producción de ídolos cilindro e ídolos placa. Habiendo menos densidad en la fachada mediterránea, el mapa posibilita observar, sin embargo, una mayor diversidad en lo que respecta a la tipología de figuras encontradas, como las ancoriformes (con forma de ancla), características de este entorno. 

En los paneles informativos de este espacio queda muy bien explicada la diferencia entre ambas vertientes. Así, según Primitiva Bueno Ramírez y Jorge A. Soler Díaz:

En la fachada atlántica de la Península Ibérica predominan los ídolos realizados sobre materias líticas, siendo prácticamente exclusivos del occidente los cilindros, las placas y los betilos decorados. Entre los elementos de hueso destacan las falanges decoradas y el conjunto de ídolos oculados sobre hueso largo del Guadiana interior. Las placas en piedra son las piezas más numerosas, variadas en morfología, materia prima y decoración. Su repertorio de diseños geométricos es el más variado de Europa. De manera generalizada los ojos-soles aparecen en estas tipologías. También están presentes en láminas de oro, en la decoración cerámica y en ortostatos de megalitos. 

Mientras que:

En la fachada mediterránea de la Península Ibérica predominan los ídolos realizados sobre materias óseas: falanges y huesos largos (…). Resultan propios de la vertiente mediterránea los llamados ídolos tolva en piedra y las representaciones tritrianguales aplanadas líticas u óseas (…). Entre las piezas únicas destacan los ídolos ancoriformes

Más adelante, se abren dos espacios dedicados a las partes del cuerpo y al rostro de las figuras, respectivamente. En ellos se disponen en vitrinas algunos de los ejemplares más valiosos de la exposición, como la conocida Venus de Benaoján, el ídolo ancoriforme de Blanquizares de Lébor, Totana (Murcia) o el ídolo oculado de Cabezo de El Conquero (Huelva). El ámbito contiguo dispone algunos otros objetos como el ya mencionado báculo de Évora y, más adelante, una interesante gráfica con fotografías de diferentes abrigos, junto a las que se muestran algunas de las figuras que se encontraron en ellos, plasma la innegable relación entre arte rupestre y arte mueble.

El resto de las áreas en que se divide la exposición se centran en los ambientes donde se han encontrado estas representaciones: domésticos, rituales y funerarios, con la instalación de enormes paneles con fotografías e información de los yacimientos e intervenciones arqueológicas, entre los que destaca el de Valencina de la Concepción (Sevilla). En relación con este último yacimiento, se ha reproducido un enterramiento, incluyendo una imagen que, sobre el suelo, imita la disposición de los cuerpos encontrados en la fosa del Dolmen de Montelirio. En esta última zona pueden observarse algunas piezas de notable belleza, como los ídolos placa de Granja de Céspedes y de Valencina de la Concepción, una lámina de oro repujada con ojos, procedente de este último yacimiento, o la estela de Crato, originaria del Alentejo portugués.

En definitiva, Ídolos. Miradas milenarias es una magnífica exposición que nadie debería perderse, ya que brinda la oportunidad única de contemplar 226 piezas que, en condiciones normales, se hallarían completamente diseminadas por la geografía peninsular. Además, el recorrido está adaptado para acoger a todo tipo de público, contando con elementos y materiales táctiles (ídolos, dolmen, maqueta de un poblado), lectura de braille y textos accesibles identificados con código de lectura fácil

Bibliografía recomendada:
Ídolos. Miradas milenarias. Guía catálogo de la exposición (2020). Alcalá de Henares: M.A.R. Comunidad de Madrid.
T. Lillios, Katina (2008): “La memoria de la Diosa Madre y los ídolos placa de la Iberia neolítica”. Boletín del Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico, 16 (67), 62-67. Número monográfico dedicado al ‘Patrimonio megalítico’ y coordinado por Leonardo García Sanjuán.

Ídolos. Miradas milenarias
Museo Arqueológico Regional de Madrid
Plaza de las Bernardas, s/n, 28801 Alcalá de Henares
Desde el 28 de julio de 2020 hasta el 10 de enero de 2021
Más información en: www.museoarqueologicoregional.org

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