Autoretrato.

El vacío aprisiona el viejo traje olvidado que, callado e inmóvil, pende encerrado en su jaula de hierro. Sumido en el desgarrador silencio de su soledad, su mutismo elocuente nos grita una ausencia, nos evoca un drama, una opresión, nos habla de miedo, dolor y tragedia. Igualmente suspendidos cuelgan los oscuros ramos de flores de cabello de mujer, que de halagadores testimonios culturalmente asociados al universo femenino, se nos aparecen ahora tristes obsequios de aflicción y muerte. Son los mismos cabellos que se alzan heroicamente sobre la tierra roja ensangrentada, desafiando al terror con valentía y esperanza. Es la misma atmósfera sofocante reproducida en las imágenes fragmentarias de un cuerpo femenino que apenas se vislumbra tenebrosamente inmerso en un espacio cada vez más claustrofóbico… 

Afirma KarmeLaHoz que su Arte es un “instrumento de lucha”, un “vehículo para sensibilizar a la sociedad” acerca de los problemas con los que convive a diario y que no deben resultarle indiferentes. En particular, la artista afincada en Hernani reivindica en sus obras la igualdad de la mujer, denunciando la violencia machista, aunque demostrando simultáneamente la capacidad de reacción, resistencia y empoderamiento de un colectivo femenino que es capaz de organizarse para defender con determinación los derechos que le son propios. No obstante, su trabajo de denuncia mediante la práctica artística no se limita a la cuestión feminista, sino que sus creaciones también suponen justas e implacables críticas ante la situación de precariedad que viven otros colectivos excluidos y desfavorecidos, como el de los niños, los marginados o los ancianos, sin olvidar tampoco otros asuntos controvertidos como el de la muerte o el de la necesaria deconstrucción de los roles de género tradicionalmente impuestos por los poderes establecidos. Conozcamos aquí con más detalle la trayectoria de Carmen Ibáñez Lahoz, su labor creativa y el fundamento conceptual de su trabajo.

EN PERSPECTIVA: Durante muchos años se ha dedicado a la docencia sin abandonar el Arte. Sin embargo, ha sido hace relativamente poco tiempo cuando ha comenzado a desarrollar a fondo su carrera artística, ejerciéndola además desde una perspectiva multidisciplinar en línea con las tendencias más transgresoras del Arte contemporáneo, recurriendo a la instalación, la performance o el happening, ¿a qué se ha debido esta importante transformación personal?

KARMELAHOZ: Efectivamente, estuve dedicada a la docencia durante más de treinta años sin renunciar a mi vocación creadora. La idea de realizarme como artista a nivel profesional se vio frustrada en mis años de juventud por una serie de circunstancias personales. Sin embargo, durante el período de docencia continué cultivando el retrato; la práctica del mismo me ha permitido no sólo visibilizar la apariencia externa del individuo, el continente, hablando en términos metafóricos, sino también bucear en su espíritu, aflorando a la superficie los rasgos más intrínsecos de su personalidad, el contenido. 

Fiel seguidora de la filosofía de Sartre y, además, asumiendo como propios ciertos tópicos literarios como Memento moriCollige, virgo, rosas, etc., he considerado siempre mi experiencia vital como la suma de pequeñas vidas y pequeñas muertes donde tiene pleno sentido la resurrección que implica el replanteamiento de mi existencia y de un nuevo proyecto. El ser humano es un proyecto, un ser que debe hacerse a sí mismo. La generación de nuevos proyectos existenciales en la línea del tiempo me otorga cierta infinitud vital. Mi obsesión con la muerte y la indiferencia ante una vida lineal y átona me han llevado a este planteamiento. Una de esas rupturas con la vida convencional fue profesionalizar hace unos años mi auténtica vocación, contenida y encorsetada desde antaño, materializándose en una explosión transgresora y multidisciplinar del Arte con carácter claramente reivindicativo. Cada concepto artístico halla su personificación en una disciplina concreta; es como un molde con unas medidas precisas.

Por otra parte, este carácter reivindicativo ahonda sus raíces en vivencias personales y sociales. Pertenezco a una generación a caballo entre un colectivo de mujeres cuya falta de independencia económica le otorgaba cierta fragilidad y el potente movimiento feminista universal actual. Hemos sido el eslabón que ha servido de detonante a dicho movimiento en el que la mujer comienza a tener su justo protagonismo.

E-P: Sus obras revelan un profundo compromiso social, en particular con la lucha feminista, pero también hablan de colectivos vulnerables como los niños o los ancianos, de la cuestión de género y de la muerte. ¿Qué le ha llevado a convertir estos asuntos en protagonistas de su discurso artístico? ¿Debe el activismo ser condición sine qua non del Arte?

K: Respondiendo a la última cuestión, evidentemente, no. El Arte es un modo de expresión sublime; cada artista utiliza su propio lenguaje de signos plásticos. La mayoría de mis obras están impregnadas de activismo y de compromiso social, pero en absoluto son estos elementos condición sine qua non del Arte ¿Qué activismo podemos hallar en grandes maestros como Matisse o en Cézanne? El Arte es expresión profunda y manifestación de sentimiento, pero también, investigación, ensayo, descubrimiento y, en suma, creación excelsa del ser humano. Sin embargo, a través de las piezas artísticas podemos comunicar cuestiones de género (Ana Mendieta), arte político (Mona Hatoum), crítica social (Bansky), cuestiones enigmáticas (Chirico), representación del color (Klein), etc. A su vez, estas piezas están insertas en los diferentes movimientos artísticos. El Arte es un sistema de signos muy complejo.

Respecto al primer punto, creo que el pasado condiciona enormemente nuestra vida; Personalmente pertenezco a una generación en la que hemos asistido, cuando éramos niñas, a lamentables espectáculos cuyas protagonistas eran mujeres oprimidas, maltratadas física y psicológicamente, vejadas, sin derecho a opinar, relegadas a una cocina, a los hijos y a la servidumbre del esposo, todo ello envuelto en un halo de “normalidad”. Los grandes olvidados son los niños que sufren esta violencia en el hogar y que, por ende, reciben indirectamente un aprendizaje negativo; es decir, ser violentos/as o ser sumisas/os. Situaciones como la descrita son capaces de remover conciencias y yo lo manifiesto a través del Arte.

De todos modos, mi mirada artística se dirige, en general, a colectivos socialmente frágiles. Cuando plasmo en mis telas rostros de ancianos, éstos tienen un vacío en la mirada porque su mente está blanca y son presas del olvido en toda la extensión de la palabra. Mis personajes sin techo son humanos que sufren por estar fuera del sistema que, a su vez, los ha relegado. Las imágenes que presento de ellos tienen un halo de corrosión. Mis piezas rezuman no sólo biografía sino también, biografía social; como decía Unamuno, intrahistoria.

E-P: Estéticamente, muchos de sus trabajos revelan un marcado protagonismo del vacío, de la oscuridad y de una iluminación que tal vez podría decirse ‘tenebrista’, de la sensación de opresión que generan elementos como las rejas metálicas que aprisionan a sus personajes –presentes física o metafóricamente– en sus lienzos, fotografías o instalaciones, del desgaste de las superficies de los elementos de nuestro entorno, etc., ¿cómo se ha ido generando este lenguaje tan personal? ¿De qué manera ha evolucionado o se plantea hacerlo evolucionar en los próximos años? 

K: Sin duda, es un lenguaje muy personal a través del cual elaboro un discurso cuyo punto de mira se centra en los colectivos más vulnerables, sin olvidar el tema de lo efímero de la vida estrechamente vinculado con éstos; de ahí, la sensación de ausencia, de vértigo ante el vacío, de presión, de incertidumbre, de corrosión, pero, a la vez, de dignificación de los personajes. Es difícil explicar cómo se ha creado este lenguaje plástico; aprendemos la lengua hablada por mimetismo. Sucede igualmente con la creación artística; en mi caso, es la suma de las vivencias personales y de influencias y referentes artísticos que se hallan en nuestro inconsciente lo que genera un particular estilo. Me apasiona dejar fluir todo lo que hay en mi interior. Es un modo de sincerarme conmigo misma y con los demás. Hay una impronta expresionista en mi obra.

Sobre la cuestión de cómo me planteo hacer evolucionar el lenguaje plástico en el futuro, creo que no se puede planificar; es algo que fluye como consecuencia de investigar nuevas técnicasexperimentar con nuevos elementos, impregnarte de las corrientes artísticas en boga y vivir experiencias nuevas que te permitan expresarte de otro modo. La improvisación forma parte de mi ser y de mi obra. Además, no permanezco inmune ante los problemas de la sociedad actual como el cambio climático, las migraciones, los conflictos bélicos, etc., por lo que intuyo que la línea discursiva continuará siendo reivindicativa pero más innovadoracreativa técnicamente.

E-P: Otra característica estética de sus obras es la progresiva reducción del cuerpo humano a determinados fragmentos y la importancia del rostro, tanto en primer plano –véanse en Les Autres–, como desaparecido, oculto a la vista del espectador –es el caso de Genus–. ¿Cuál es el significado de este progresivo acercamiento al individuo que, como si fuera un zoom, simultáneamente cosifica, esconde o provoca empatía?

K: Efectivamente, el rostro humano es el gran protagonista de mi obra, ya sea presente o ausente u oculto como en la pieza Genus en la que se plantea la identidad del ser humano. El rostro nos proporciona información acerca del estado de ánimo y de las emociones; es como un nexo entre el artista, inmerso en el rostro y el espectador (agente) que debe desentrañar la esencia del ser y dialogar con él. Esta elección artística ha caracterizado mi obra, especialmente mi obra más temprana, y siempre con la idea de bucear en lo más profundo del ser humano. Calificaría a muchas de mis obras como fragmentos; sin embargo, constituyen una estructura en sí mismas. Marlene Dumas, uno de mis referentes en este terreno, utiliza también la figura humana y, especialmente, el retrato como un medio para criticar ideas contemporáneas sobre identidad racial, sexual y social.

E-P: Entre sus referentes artísticos se encuentran Louise BourgeoisCindy ShermanMona Hatoum. ¿Qué ha supuesto la obra de estas autoras en el ejercicio de su práctica artística? ¿Podría relacionar a cada una de ellas con un término o concepto específico fundamental para usted? 

K: Son artistas que admiro por la contundencia y el mensaje subliminal que contienen sus obras así como por el compromiso social y político. No soy consciente de la influencia que hayan podido ejercer sobre mis piezas, pero, sin duda, contienen cierta impronta de estas autoras y de otras muchas. En el rastreo de sus obras hallo conceptos fundamentales para mí como el carácter autobiográfico de la obra de Louise Bourgeois; en el caso de Cindy Sherman, la desmitificación de personajes ensalzados por la sociedad (History Portraits) y la forma sencilla de las obras con trasfondo complejo en el Arte conceptual de Mona Hatoum.

E-P: Y en línea con lo anterior, ¿qué papel ha de jugar en esta nueva era la mujer artista –tradicionalmente marginada en el Arte como en otras tantas facetas de la vida–? ¿Es suficiente la proliferación de exposiciones temporales que se le están dedicando o el aumento de su presencia en los medios de comunicación y en las colecciones permanentes de los grandes museos?

K: Hasta el siglo XVIII no existió un mercado del Arte como tal lo que obligaba al artista a trabajar por encargo; en un mundo profesional reservado para los hombres, la mujer no tenía cabida. Los principios de la Revolución Francesa cambiaron el mundo y llegaron a las Artes. La escritora George Sand luchó contra los prejuicios que consideraban la pintura o la literatura como exclusivamente masculinos. Rosa Bonheur desempeñó un papel importante abriendo las puertas del Arte a pintoras como Berthe MorisotMary Cassat. En el siglo XX comenzó el reconocimiento de la mujer artista, aunque no resultó fácil ocupar un puesto que había estado consagrado a los hombres durante toda la historia. Finalmente, es el siglo XXI en el que espero que las mujeres artistas consigamos el lugar que nos corresponde en la Historia del Arte; podemos ver sus obras en museos, colecciones permanentes, galerías, ferias y espacios públicos. Y estoy pensando, por ejemplo, en la obra de Cristina Iglesias, a la que el Centro Pompidou de Málaga le ha dedicado toda una sala o la instalación que acaba de inaugurar en la isla de Santa Clara en Donosti. En la actualidad, podemos encontrar mujeres en todas las corrientes y tendencias artísticas, aunque todavía es necesario que se les reconozca el carácter de “Genios” que se ha atribuido a algunos hombres artistas. Es reconfortante ver cómo el Centro Pompidou de París celebra con una muestra colosal la obra de ciento diez artistas inscritas en las distintas escuelas del movimiento abstracto. No obstante, hace unos días visité la Fundación Pinaud de París y comprobé que de treinta y dos artistas que exponían en las salas, sólo once eran mujeres. Este porcentaje nos da idea del lugar que ocupa la mujer en el Arte. Y estas cifras son muy inferiores en otros países. La enorme sensibilidad de las mujeres no sólo ante los problemas del mundo sino en sus manifestaciones artísticas viene a llenar un vacío en la Historia del Arte. 

E-P: Más allá del Arte contemporáneo y de la perspectiva de género, ¿qué otros referentes artísticos considera una fuente de inspiración esencial en su trayectoria?

K: Al ser una artista multidisciplinar, el número de obras y artistas que han influido e influyen en mis piezas es muy numeroso. Comenzando cronológicamente, citaría a Caravaggio, siglo XVII, por el uso dramático del claroscuro, lo que conocemos como tenebrismo. Sus cuadros versaban asimismo sobre violencia y muerte. El uso contrastado de luces y sombras es una característica de mis piezas. Ilumino intencionadamente el personaje o una parte del mismo que quiero resaltar contraponiéndolo al fondo en penumbra. El Romanticismo como movimiento que confiere prioridad a los sentimientos, a lo irracional, a lo imaginario, está también presente. Ese ambiente trágico y pesimista que inunda la obra romántica Abadía en el robledal del pintor Caspar David Friedrich puede rastrearse en algunas de mis instalaciones como Still Live. Sin embargo, no puede faltar en el elenco de influencias artísticas el genio por excelencia, Goya, con cuya obra tomé contacto desde temprana edad por ser aragonesa como él. Comparto ese naturalismo subyacente sin edulcorar ni idealizar que profesaba el gran maestro. La instrumentalización del Arte como vehículo de canalización de ideas forma parte de mi ideario. Para Goya la pintura fue un medio de instrucción moral, no un simple objeto estético. Por otra parte, en mi obra plástica, se reconocen también indicios del Expresionismo, del que fue precursor Goya; me apasiona Egon Schiele, pintor austríaco. Probablemente, su agitada vida propició esas obras plagadas de angustia y de tensión en el plano de las emociones. Sus cuadros denotan un vacío en el que el ser humano está en conflicto entre la vida y la muerte. La serie Mentes blancas está en la línea expresionista, por citar una obra, además de otros retratos. Otra de mis referencias, aunque pertenezca al Arte contemporáneo, es Christian Boltanski, recientemente fallecido. Su temática sobre la desaparición del ser humano (Bougies) deja cierta huella en mis creaciones, especialmente en mi exposición Gela 44, conjunto de instalaciones que versaban sobre la violencia de género y, por ende, sobre la ausencia. Asimismo, en mi obra Genus se establece una confusión intencionada del género a través de la ausencia del rostro con un objetivo específico; Boltanski, en su obra El Casodesorienta al espectador ya que no es evidente si los retratos corresponden a las víctimas o a los asesinos. Por tanto, existe también cierta concomitancia entre ambas. Continuando con el Arte contemporáneo, otra artista a la que admiro es la fotógrafa Romina Ressia. Ella cita textualmente: “Yo me encargo de todo, desde la idea hasta la postproducción, pasando por la selección del sujeto a fotografiar, el vestuario, estilismo, etcétera. En algunos casos, creo mis propios fondos u objetos escenográficos, que si bien suelen ser austeros me gusta realizarlos personalmente”. En ese sentido, existe una identificación absoluta con esta fotógrafa en cuanto a búsqueda de modelos, composición, selección de elementos, ejecución de attrezzo, realización, edición y postproducción en mi serie Seis personajes en busca de autora. 

Al ser la instalación una de mis manifestaciones artísticas más importantes, los referentes son hechos u objetos reales como la Crucifixión Femenina en alusión a la Crucifixión de Cristo, lavabos intervenidos con cemento donde aparecen grabados ciertos objetos, jaulas de tamaño de una celda, camas de acero, espacios inundados de túmulos etc., por lo que mi inspiración está anclada en la realidad circundante

Cada obra de arte u objeto que admiro, lo asimilo de manera inconsciente adueñándome mentalmente de aquellos elementos con los que me identifico. Por tanto, son muchos los/las artistas, situaciones y objetos, cuya influencia y, en cierto modo, presencia se puede vislumbrar en mi obra. Para concluir, quiero puntualizar que la mirada al pasado es fundamental para el desarrollo del Arte. La Historia del Arte es un continuum cuyo funcionamiento está basado en un diálogo entre la contención y la exuberancia.

E-P: En sus creaciones suele existir un importante trasfondo documental que, junto al componente emocional, constituye la base de sus propuestas artísticas. Sucede, por ejemplo, en Gela 44 –a propósito de las mujeres asesinadas en el País Vasco entre 2007 y 2014– o en su serie Seis personajes en busca de autora, donde cada uno de los personajes de su ‘galería de notables’ (Enrique VIII, Quevedo, Kant, Darwin, Freud y el obispo Munilla) aparece íntimamente ligado a la transmisión de una idea discriminadora de la mujer a través de sus actos u obras. ¿Podría citar alguno de los textos fruto de su indagación bibliográfica que más le haya impresionado? Y en términos generales, ¿son Arte e investigación indisociables?

Centrándome en la serie Seis personajes en busca de autora, citaré dos ejemplos dignos de reseñar. Darwin en su libro El origen del hombre y la selección en relación con el sexo (1871) dice textualmente: “La diferencia fundamental entre las facultades intelectuales de ambos sexos resulta sobradamente probada por los resultados obtenidos, siempre superiores en los hombres que en las mujeres, sea cual sea la dedicación de que se trate, ya se requiera sagacidad, razón, imaginación, o el mero uso de los sentidos y las manos”.1

En los años 20, la teoría freudiana había concluido que las mujeres eran hombres incompletos. “Por el análisis de un gran número de mujeres neuróticas sabemos que pasan por un temprano estadio, en el que envidian al hermano el signo de la virilidad, sintiéndose ellas desventajadas y humilladas por la carencia de miembro. Para nosotros, esta “envidia de pene” pertenece al complejo de castración”.2

Estos dos ejemplos, procedentes de hombres eminentes, evidencian la consideración discriminatoria de la mujer a lo largo de la historia; sin embargo, esto es tan sólo la punta del iceberg.

Respecto a la segunda pregunta, como he dicho anteriormente, el término Arte, refiriéndome al Contemporáneo, es muy extenso por la heterogeneidad de sus prácticas. La investigación en el sentido amplio de la palabra es condición sine qua non para poder definir una pieza como artística. Pero investigar, a su vez, no está exclusivamente ligado a una indagación bibliográfica. Investigar es sinónimo de experimentar con los pigmentos y materiales, ensayar nuevas formas de expresión, sobrepasar los límites de lo artísticamente “correcto”

E-P: El relato supone otro de los elementos fundamentales en su obra, como sucede en la serie fotográfica Los olvidados, acerca de la población infantil maltratada. ¿Cómo surge esa idea de complementar texto e imagen en sus trabajos? 

K: En primer lugar, he sido profesora de literatura española; he escrito poesía a menudo aunque nunca he dado a conocer mis poemas. Con la serie Los olvidados sentí la necesidad de escribir un relato corto que complementara las imágenes; en cierto sentido, a la manera de Sophie Calle, artista francesa multidisciplinar (fotógrafa, escritora y directora de cine). Ella marida texto e imagen de una forma muy original. En algunas de sus obras como Les aveugles los testimonios proceden de los personajes fotografiados. 

Los olvidados es un grito de desesperación procedente de una población muy frágil. Los niños, inmersos en conflictos de violencia doméstica, generalmente sufren el impacto de psicopatologías diversas. Esta pieza dirige la mirada a este colectivo, muy olvidado hasta el momento.

E-P: Y también el sonido tiene una gran importancia metafórica en sus vídeos o instalaciones, como por ejemplo, en la más reciente, titulada Still Live, para la que ha contado con la colaboración del artista Luca Rallo. ¿Qué valor adquiere aquí el componente sonoro? Sin olvidar la antigua noción de Arte total, ¿consigue el Arte contemporáneo un diálogo efectivo entre sus distintas manifestaciones?

K: El sonido es también Arte y, como tal, viene a complementar cualquier otro tipo de manifestación artística. Still live no hubiera generado las mismas emociones, desprovista de sonido. Ambas, las 144 piezas más la instalación sonora, han funcionado como discursos paralelos con diferentes lenguajes. Un perfecto maridaje.

La sala cultural me encargó la instalación veinte días antes del 8 de marzo, lo que supuso una enorme carga de trabajo; la instalación tuve que montarla in situ; eso conllevó muchas horas de dedicación. Si la exposición hubiera estado programada meses antes, hubiera creado personalmente los sonidos psicoacústicos. Para sincronizar ambas piezas, sonora e instalación, es preferible una sola autora/or; aunque debo agradecer a Luca su valiosa colaboración.

En cuanto a la segunda pregunta, el Arte contempóraneo y sus distintas manifestaciones reflejan fielmente la situación de la sociedad actual. Entender el Arte actual supone comprender conflictos, realidades y, en suma, al hombre contemporáneo. Para que el Arte tenga una expresión completa, única y universal que estimule todos nuestros sentidos, sentimientos y emociones es necesario un diálogo entre sus distintas manifestaciones. La consecución de esta expresión artística es posible gracias a los nuevos materiales, técnicas y métodos tecnológicos e industriales, fusión de corrientes artísticas, puesta en valor de la experimentación y de los procesos, nuevos discursos en el Arte conceptual, etc.

E-P: Acerca de la época contemporánea y de la preponderancia de la imagen, ¿de qué manera las redes sociales se convierten en un nuevo escenario de creación artística? ¿Es en este contexto en el que debe enmarcarse su proyecto Generarte 2020?

K: Las redes sociales como Instagram tienen un protagonismo indiscutible en cuanto que nos permiten exhibir nuestras piezas a colectivos concretos relacionados con el mundo del arte, como artistas, gestoras culturales, comisarias, galerías, revistas especializadas, etc., a nivel mundial. Sin embargo, no debemos olvidar el inconveniente que supone el tiempo que debemos sacrificar en aras de las redes sociales y que antes estaba dedicado a la creación. Para tejer una red social, por ejemplo Instagram, son necesarios varios ingredientes indispensables como el tiempo, la constancia y el trabajo. Pero subrayo que también es sinónimo de aprendizaje, de conocimiento, de intercambio y de contacto. Creamos una nueva identidad personal que generará una audiencia de perfil similar al nuestro.

Efectivamente, el proyecto Generarte 2020, compartido con otra artista, Maite Perdices, a la que propuse la idea, está inserto en este contexto pues surgió como consecuencia de la necesidad de apoyar a las mujeres que sufrían violencia de género a raíz del confinamiento. Las redes sociales parecen estar hechas especialmente para momentos como el que vivimos hace unos meses, pues constituyeron una vía de comunicación de enorme valor psicológico.

E-P: Para terminar, ¿en qué nuevos proyectos se encuentra trabajando en la actualidad? ¿A qué retos cree que se enfrenta el Arte contemporáneo y de qué manera piensa afrontarlos particularmente?

K: La Asociación cultural de Zumaia, Erkibe, encabezada por Joseba EsnalBelén Ibarrola, ha recopilado información muy valiosa y fidedigna sobre Mujeres en la sombra en el siglo XX en el País Vasco. En ese momento, yo estaba en una residencia artística en Tabakalera trabajando el tema de las mujeres represaliadas. Nos conocimos en un encuentro en esta fábrica de creación y me sugirieron participar en calidad de artista en esta exposición que tendrá lugar en diferentes puntos del País Vasco a lo largo del tiempo. Por supuesto, acepté y estoy embarcada en este maravilloso proyecto que, esperemos, llegue a muchos puertos. Presento un gran mural en proceso que irá cobrando forma a través del tiempo y de las distintas exposiciones.

Paralelamente, estoy experimentando nuevas formas de expresión en soportes poco usuales. Por supuesto, el tema de la mujer maltratada está presente, y, además, configurado con cierta impronta surrealista.

Asimismo, en Málaga, tengo previsto trabajar conjuntamente con unas maravillosas artistas malagueñas, Verónica RomeroConcha Mamely, el próximo mes de septiembre a modo de experimentación y con carácter totalmente abierto.

Respecto a su segunda cuestión, como decía anteriormente, el campo de las artes visuales, su creación y su gestión, debido a la COVID-19, se ha visto inmerso en una nueva era digital. Exhibiciones, subastas, ferias online constituyen un nuevo escenario implicando nuevos modelos de gestión digital, manejo de redes sociales para difusión y comercialización y, en general, nuevas estrategias. Por otra parte, la crisis sanitaria ha repercutido muy negativamente en el ámbito de la cultura y, por ende, en los artistas. 

Cambiando de tercio, otro de los retos que el Arte ha sabido lidiar perfectamente, es el inclusivo. Si observamos las programaciones en los museos resulta obvio que hay un predominio del Arte contemporáneo; la razón es muy simple: las exposiciones no pueden estar compuestas sólo por artistas hombres y, además, blancos.

Personalmente, mi manera de afrontar estos retos es mimetizándome con ellos. Estoy ciertamente implicada en las redes sociales; ello me permite obtener un reconocimiento a nivel artístico; la negativa repercusión económica de la crisis actual no me afecta como artista pues mis piezas no están creadas para la venta. Nunca han tenido precio. Su valor es ideológico y reivindicativo. Por otra parte, mi inmersión en la creación digital favorece mi camino por el ecosistema del Arte actual. Y como colofón, celebrar la inclusión de todos los colectivos de artistas en el mercado del Arte como un gran logro contemporáneo.

1The Descent of Mann and Selection in Relation to Sex. Texto citado por Esperanza Bosch, Victoria A. Ferrer y Margarita Gili en Historia de la misoginia, Barcelona, Anthropos, 1999, p. 33

2Freud, Sigmund (1969), Ensayos sobre la vida sexual y la teoría de la neurosis, Madrid, Alianza Editorial, p.104

Desde sus años de licenciatura en Filología Hispánica (1981), KarmeLaHoz, o Carmen Ibáñez Lahoz, se ha dedicado a la práctica artística, obteniendo su primer premio de pintura en la Fundación ANADE de Zaragoza (1974) y exponiendo sus retratos en la Galería librería de mujeres de la capital aragonesa (1981). Años más tarde, y aún ejerciendo la docencia hasta 2014, la autora comenzó a participar en diversas exposiciones colectivas organizadas en París por Les amis du Salon d´automne (2012). Sin embargo, es durante este último lustro cuando su actividad como artista pluridisciplinar se ha desarrollado plenamente. Su graduación en Bellas Artes por la Universidad del País Vasco con calificación de Premio Extraordinario (2018), se ha complementado con sendas becas en la Université Bordeaux Montaigne (2016) y en la Universidad de Barcelona (2017), periodo formativo que, a su vez, se ha visto acompañado de innumerables happeningsperformances y exposiciones individuales o colectivas en España, Francia y México. Baste mencionar, por ejemplo, sus muestras individuales consagradas a la lucha contra la violencia de género, desde la más temprana, Gela 44 (Hernani, 2015), hasta la más reciente, Still Live (Kulturgunea de Astigarraga, 2021), instalada en conmemoración del Día Internacional de la Mujer. Con respecto a su participación en exposiciones colectivas cabe destacar, entre muchas otras, las celebradas en la Facultad de Bellas Artes de Burdeos (2016), en la Galerie Thuillier de París (2017) y, ese mismo año, en la Universidad Nacional Autónoma de México. Además, la trayectoria artística de Carmen Ibáñez Lahoz ha sido reconocida con diferentes distinciones: su obra Genus fue galardonada en el concurso Artesturak, organizado por las casas de mujeres del País Vasco en 2017; y, recientemente, la Artegunea Kutxa de Donostia le ha otorgado el Premio Margaret Watkins (2021), honor que ha coincidido con la concesión de un espacio de trabajo en el centro cultural Tabakalera de San Sebastián la pasada primavera. 

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