Paula Modersohn-Becker, Campesina sentada en una silla ante un paisaje con una casa, 1903

¿Cómo es posible que hasta la actualidad apenas conozcamos nombres de mujeres artistas? ¿Por qué aparentemente la mujer solo alcanza protagonismo en la Historia del Arte como modelo y motivo de representación? Estas cuestiones, planteadas cada vez con mayor insistencia en nuestra sociedad, constituyen el punto de partida de la nueva exposición anual del Museo Würth La Rioja, Arquetipas: La imagen de la mujer a través de la Colección Würth. Así, en un intento de reivindicar el papel de la mujer en las artes, Arquetipas propone una reflexión acerca de la percepción y autopercepción de la femineidad en la esfera de la creación artística, profundizando consecuentemente en el imaginario arquetípico que de la mujer se ha construido desde el siglo XX hasta nuestros días. A tal fin obedece la selección de un centenar de obras pertenecientes a la Colección Würth, todas ellas fechadas en un periodo histórico crucial que, desde 1902 a 2022, ha conllevado una serie de cambios trascendentales en el ámbito del género y la identidad. Estas transformaciones, a su vez, han repercutido decisivamente en la forma de representar lo femenino pues, si como sostenía Carol Hanisch en 1970, ‘lo personal es político’, una toma de conciencia aplicada a la experimentación plástica no habría de inaugurar más que la nueva era de progreso y transgresión  en la que hoy nos encontramos. Aún en pleno proceso de desarrollo, su acción performativa explica que, en el Museo Wurth La Rioja, los ‘Arquetipos’ hayan terminado convirtiéndose en ‘Arquetipas’.

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Conviene recordar que el arquetipo no es una mera imagen ideal: este modelo implica una exégesis simbólica y metafórica de la realidad, no exenta de una clara intencionalidad ideológica. Se trata de construcciones sociales que no responden al inconsciente colectivo que defendía el psicoanálisis. Por eso para su correcta lectura se han diseñado a conciencia unas estrategias narrativas muy bien definidas que no reflejan sino las estructuras de poder imperantes en todo colectivo a lo largo de la historia. Como Arquetipas hace ostensible, estas visiones prototípicas encierran un ideario y una comprensión del mundo decidida y condicionada de antemano. Por eso sus manifestaciones son múltiples en todas las artes, desde la literatura a la cinematografía, donde musas, princesas, madres o mujeres fatales se contraponen a reyes, poetas, conquistadores y aventureros, perpetuando una contraposición de roles culturales tanto más arraigada cuanto que viene reiterándose desde la Antigüedad.

Viejos Arquetipos

La primera sección de la muestra se detiene en diferentes manifestaciones de la visión estereotipada de la mujer en calidad de madre, musa o deidad, haciendo referencia el término viejos tanto a la larga pervivencia en el tiempo de estos arquetipos como a su limitada validez representacional. De ahí que sin negar su aportación estética, simbólica e iconográfica, se cuestione su carácter simplista y reduccionista. En este sentido, por su carácter maternal y divino, la Virgen María ha encarnado la personificación del ideal de femineidad desde la Edad Media y el Renacimiento, asociándose su imagen a la virtud, perfección y hermosura. Ya sea como Pietà o como Madonna, a ella se vincula la pureza del amor de madre que cuida, sufre y se sacrifica por sus hijos; si en la Asunción se eleva su alma, esta debe ser impulsada por los ángeles; y aunque Reina de los cielos, son el Padre y el Hijo quienes la coronan.

No obstante, el tipo iconográfico de la Virgen María no ha sido tratado de igual forma a lo largo de la historia, habiendo siendo sometido a importantes modificaciones en la Edad Contemporánea. Baste citar, entre las obras expuestas en el Museo Würth La Rioja, representaciones abstractas como la de Robert Jacobsen, o incluso aquellas que juegan con la introducción de materiales tan particulares como las piezas de lego empleadas por Heinz Kleine-Klopries. En claro contraste, la propuesta de Philipp Schönborn asocia los rostros de diferentes madonas góticas muniquesas, posibilitando observar la configuración de su arquetipo en la Baja Edad Media germana. Asimismo, a partir de la Virgen como madre celestial, la exposición pasa a centrarse en las madres de carne y hueso que en su día a día alumbran, alimentan, educan y protegen a su descendencia, a veces en circunstancias verdaderamente difíciles, como contextos bélicos y situaciones marginales o de exclusión social, véanse a este respecto las propuestas de Jonathan Green y Olle Agnell, además de las de Henry Moore, Martha Haufiku y Tomi Ungerer.

En esta misma sección se aborda el desnudo femenino, sometido durante siglos al travestismo mitológico a fin de no ofender a la moral pública. Aparte de las venus, gracias o ninfas, la muestra incide en la figura de la musa inspiradora del genio masculino. En general, se trata de sujetos pasivos de gran sensualidad totalmente ajenos a las propuestas emancipadoras nacidas durante el siglo XX. En la exposición, los desnudos de mujeres realizados por hombres artistas se debaten entre el estudio anatómico (Henry Moore o Günter Grass) y el erotismo (Markus Lüpertz, Hebert Boeckl o John Baldessari), sin olvidar la visión surrealista de la mujer máquina de Magritte o el ‘primitivismo’ estilístico de Picasso.

Retratar no es neutral

En un retrato nada resulta ser fruto del azar. Cada detalle está perfectamente estudiado, ya sea desde un punto de vista estético, para ofrecer un determinado aspecto físico o carácter psicológico del modelo; desde un punto de vista social o cultural, a fin de proyectar una cierta identidad; o bien desde un punto de vista político o económico, pretendiendo generar una imagen de poder. El cromatismo y la iluminación, las texturas y la factura, la pose adoptada, el escenario elegido, lo que se muestra y lo que se oculta, todo adquiere una profunda significación, un valor simbólico. Por eso en su segundo ámbito Arquetipas recuerda que el retrato carece de neutralidad, al traslucir, especialmente en el caso de la mujer, aquellos valores que la tradición ha asociado a su imagen estereotipada: piénsese, por ejemplo, en la belleza, la elegancia, la cultura musical o artística, la honestidad, la modestia y el decoro.

Sin embargo, no siempre los retratos femeninos se han plegado a estas disposiciones dictadas por el patriarcado y, sobre todo desde el siglo XX, han introducido en mayor o menor medida elementos de ruptura y confrontación. La seguridad de la mirada de Mulino von Kluck en el retrato que firma Christian Schad, la apropiación y reinterpretaciones de tipos tradicionales como el que representa Mademoiselle Rivière, según Ingres, de Fernando Botero, el retrato expresionista abstracto de Flor Linda perteneciente a la serie Damas de Antonio Saura, la crítica del consumismo en Harding Meyer, Falk Kastell y Devin Miles, o los autorretratos de mujeres artistas como Jana Farmanová, Elvira Bach o Anne Hausner dan  buena prueba de ello. En lo que atañe a La dimensión femenina (2003) de la austriaca Xenia Hausner, este doble retrato separado por un regla brinda varios niveles de lectura: desde la obligación de las mujeres de medirse y, en palabras de la misma autora, ‘ajustarse a un ideal ajeno’, hasta una definición metafórica de lo femenino, cuya perspectiva, frente a la pasividad y superficialidad a las que se había visto relegada, se convierte ahora en medida crítica de un mundo del que es protagonista.

Género Performado

A continuación, el itinerario expositivo se adentra en la expresión de las distintas identidades de género a través del arte. Como dijera Judith Butler, el género es ‘algo que se hace’ y, por tanto, hay mucho de construcción cultural, consciente o inconsciente, en las formas en que se manifiesta dentro de una determinada sociedad. El arte refleja estas convenciones inculcadas e interiorizadas culturalmente, pero también las subvierte, plasmando nuevos modos de sentir y vivir la identidad particular y colectiva. En lo concerniente a la mujer, autores como Norbert Tadeusz o Feodora Hohenlohe reflexionan sobre el ámbito doméstico, donde durante mucho tiempo se ha confinado a las madres, esposas e hijas. Otras veces se alude a hábitos de conducta que tradicionalmente han sido considerados impropios del género femenino. En este sentido, la Mujer fumando de Fernando Botero, sola en una habitación, recuerda que el cigarrillo no siempre ha sido bien visto en las manos de las mujeres. Por su parte, Helmut Middendorf hace hincapié en la capacidad transgresora del baile como medio de liberación de la mujer moderna en Karin L, y Markus Redl esculpe a una abuela muy diferente del estereotipo al que se nos ha acostumbrado, eso sí, presentándola como modelo de transmisión generacional del saber. Por último, el grupo escultórico de Félix Reyes, Conversación, reproduce un viejo recuerdo de su pueblo natal, aquel en el que una mujer relataba su experiencia tras marchar a servir a la ciudad. Algo muy habitual en la España de otra época y que, al mismo tiempo, propone una honda reflexión sobre la situación de la mujer entonces y ahora. Porque la emigración a la capital y el despoblamiento rural, la falta de oportunidades profesionales y la pobre oferta laboral, la necesidad de un salario que garantice la independencia económica, continúan siendo problemas que, salvando la distancias, perviven en la actualidad, afectando muy particularmente, entre otros colectivos, al de las mujeres.

Conquistas

Los recientes avances del feminismo en materia de igualdad han puesto en tela de juicio convencionalismos y discursos discriminatorios en todos los ámbitos de nuestra sociedad. En lo relativo a la Historia del Arte se ha visibilizado la aportación de las mujeres artistas y se han reivindicado nuevas lecturas y sensibilidades acerca de la construcción del relato historiográfico y de la representación femenina, defendiendo, entre otras cuestiones, el derecho de la mujer a decidir su propia imagen. En consecuencia, la exposición pasa ahora a confrontar contrastadas visiones del universo femenino, aquellas que responden al deseo y percepción masculinos y las que las mismas artistas brindan de su lucha por el definitivo reconocimiento de su compleja realidad,también en contextos decoloniales. Baste observar, por un lado, la erotización del cuerpo femenino en El viejo rey de Picasso; su identificación con la exuberancia de la naturaleza en la representación de la mujer africana tumbada en un paisaje del artista del grupo CoBrA, Corneille; el recurrente motivo de ‘el pintor y la modelo’ que retoma el dibujo de Alfred Hrdlicka; y, por otro, las escenas cotidianas de los grabados de Elia Shiwoohamba, la permanencia de los roles de género en Elisabeth Sabala o la mujer desnuda que, en las litografías de Sabine Hoffmann, deja de ser un mero objeto sexual y se encamina hacia la consecución de sus metas. Justamente para titular sus composiciones, la artista alemana hizo suya la frase de Louis Aragon que en la década de 1970 sirviera de lema al movimiento feminista francés: ‘Las mujeres son el porvenir de los hombres’.

Así finaliza este recorrido que, de acuerdo con Silvia Lindner, directora del Museo Würth La Rioja, pretende ‘rastrear la percepción y autopercepción de lo femenino en el arte, especialmente en los siglos en que precisamente ha habido una mayor transformación social’. Y qué mejor para concluir que recordar a una gran artista presente en la muestra, la malograda Paula Modersohn-Becker, fallecida a los treinta y un años de edad dejando un trascendental legado artístico precursor de movimientos de vanguardia como el expresionismo. Aquella Paula ‘a secas’ que en una carta a Rilke confesara,

‘ahora no sé cómo firmar. Ya no soy Modersohn y ya no soy Paula Becker; soy Yo, y espero llegar a serlo cada vez más’.

Primera artista en la historia a la que se consagró un museo monográfico, el Paula Modersohn-Becker Museum de Bremen (1927), sus palabras traslucen una conciencia y deseo de autoafirmación actualmente extrapolables a cada una de las mujeres que lucha por construir su propia identidad.

Arquetipas: La imagen de la mujer a través de la Colección Würth
Desde el 14 de marzo de 2026 hasta el 4 de abril de 2027
Museo Würth La Rioja
Más información en www.museowurth.es

Cita este artículo

‘Arquetipas: La imagen de la mujer a través de la Colección Würth’, En Perspectiva. España de viaje: Arte y Turismo cultural, año VII, núm. 1 (febrero-mayo de 2026), www.en-perspectiva.es

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