‘Golden Yella Girl’, from the series Untitled (Colored People), 2019.

La Fundación MAPFRE, en colaboración con la Fundación Foto Colectania y el Württembergischer Kunstverein Stuttgart, ha organizado la exposición Carrie Mae Weems. Un gran giro de lo posible, una de las más completas que sobre la autora se han realizado hasta el día de hoy en España. La muestra, presentada al mismo tiempo en el centro de fotografía KBr y en Foto Colectania –aparte de la videoinstalación Lincoln, Lonnie, and Me que en el marco de este proyecto acoge el MACBA (Museu d’Art Contemporani de Barcelona)– ofrece una visión panorámica de la carrera de la artista desde principios de los años ochenta del pasado siglo a través de veinte series cuyo montaje combina un planteamiento a la vez cronológico y conceptual.

Una trayectoria y un compromiso que la propia Carrie Mae Weems explica de la siguiente manera: ‘Mi trabajo me ha llevado a investigar las relaciones familiares, los roles de género, las historias de racismo, sexismo, clase y diferentes sistemas políticos (…) Mi responsabilidad como artista es trabajar, es ganarme mi alimento, hacer arte, bello y poderoso, que aporte y revele; embellecer el desorden de un mundo caótico, curar al enfermo y sustentar al desamparado; gritar valientemente desde lo alto de las azoteas, arremeter contra las barreras y proclamar las particularidades de nuestro momento histórico’ (C-M. Bernier, Stick to the Skin: African American and Black British Art, University of California Press, 2019, pág. 84).

Notas biográficas

Carrie Mae Weems (Portland, Oregón, 1953), galardonada con el Prix de Roma y The National Endowment of the Arts, vive y trabaja en Syracuse, Nueva York. Ya con doce años comenzó a participar en funciones de teatro y danza urbanos y, en 1970, tras dar a luz a una hija, se trasladó a San Francisco para unirse al taller de danza de Anna Halprin. En 1972 entró a formar parte de una organización marxista y al año siguiente recibió su primera cámara como regalo de cumpleaños. Poco después, cursaría Fotografía y Diseño en el San Francisco City College (1974-1976) y en 1978, al regresar de un viaje a Europa y Berlín Oriental (1975), trabajaría como ayudante en el estudio del fotógrafo Anthony Barboza, empezando a investigar en profundidad la obra de artistas afroamericanos a partir de 1982 –cuando rueda su primer gran vídeo sobre fotógrafos negros y reivindica el trabajo de Roy DeCavara–. Entre 1984 y 1987, tras finalizar su Master of Fine Arts en San Diego, se matricula en el programa de posgrado de Folclore en Berkeley. En 1993 se traslada a París durante un año y recibe su primer gran encargo por parte de Weston Naef y el Getty Museum. Es en ese momento cuando se publican volúmenes sobre su obra por parte del National Museum of Women in the Arts y The Fabric Worshop. Desde entonces, una prolífica carrera plagada de reconocimientos –incluso oficiales por parte de Michelle Obama o Hillary Clinton– convierte a Carrie Mae Weems en una de las artistas norteamericanas vivas más conocidas en la actualidad, gracias a un complejo corpus creativo que incluye fotografía, texto, audiovisuales, imágenes digitales, performances, instalaciones y vídeo, entre otras disciplinas. Presente en algunas de las colecciones públicas y privadas más importantes del mundo, ha participado en innumerables exposiciones individuales y colectivas en, entre otros, el Metropolitan Museum of Art, el Solomon Guggenheim Museum de Nueva York y, en nuestro país, en el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo de Sevilla en 2010. Su trabajo, motivado por un profundo sentido de lucha contra la injusticia y la violencia, se ha dirigido a la reformulación de la identidad del colectivo afroamericano, a la defensa de la igualdad de la mujer, así como al análisis de los mecanismos latentes del poder entre otras cuestiones fundamentales. De hecho, en 2013 recibió una beca de investigación MacArthur y en septiembre de 2015 el Hutchins Center for African & African American Research le otorgó la W. E. B. Du Bois Medal.

Anticolonialismo y lucha por la igualdad afroamericana

El desconocimiento de la Otredad a lo largo de la historia, en particular el de la comunidad afroamericana, los prejuicios a los que se ha visto sometida, así como su dominación, escarnecimiento y exclusión del mainstream de la cultura blanca dominante, constituyen una de las preocupaciones recurrentes en la obra de Carrie Mae Weems. Así lo evidencian ya desde un primer momento series como Ain’t Jokin´(1987-1988) y American Icons (1988-1989), donde la autora se sirve de las mofas con que se pretende denigrar a los afroamericanos para denunciar e intentar revertir la desigualdad social. 

En otras series como Colored People (1989-1990/2019), las fotografías de niños y jóvenes afroamericanos han recibido una pátina amarilla, azul o magenta en referencia a las diferentes tonalidades de la piel negra y, por tanto, al racismo jerárquico que implica una mejor o peor consideración de la persona en función de su mayor o menor aproximación a la raza blanca. También en From Here I Saw What Happened And I Cried (1995-1996), que ahora se presenta por segunda vez en toda Europa, Weems recupera treinta y tres daguerrotipos de esclavos africanos de 1850 para denunciar la cosificación de la población negra por parte de la antropología. En efecto, se trata de unos retratos que fueron encargados por Louis Agassiz, científico de Harvard que pretendía confirmar con ellos su propia teoría frenológica. No obstante, limitar la interpretación de la obra de Weems a la adopción de una perspectiva meramente racial supondría reducir la riqueza conceptual de su contribución artística:

“El trabajo de Carrie Mae Weems asume visualmente una política anticolonialista. Concretamente, al no situar la temática blanca en el centro, desafía a los espectadores a cambiar sus paradigmas. Aunque su obra nos anima a no contemplar la temática negra a través de la lente totalizadora de la raza, es a menudo discutida como si el signo de diferencia racial fuera la única experiencia visual relevante que sus imágenes evocan. Esta forma de consideración activa se apropia del trabajo y lo reinscribe dentro de la hegemonía cultural dominante del imperialismo y colonialismo occidentales. Eligiendo centrar su atención en asuntos de temática negra, Weems corre el riesgo de sufrir esta simplificación extrema de su práctica artística. No obstante, en su trabajo nos invita sistemáticamente a involucrarnos con la temática negra en modos que ponen de relieve la especificidad racial, al tiempo que nos involucramos con un paisaje emocional que nos desafía a mirar más allá de la raza y a reconocer los múltiples problemas representados”.

bell hooks, ‘Diasporic: Landscapes of Longing’, en S. E. Lewis (ed.), Carrie Mae Weems, MIT Press, 2021, pág. 16.

Así, otra serie representativa del trabajo de Weems es la titulada Slow Fade to Black (2009-2010), donde relevantes personalidades afroamericanas del mundo de la política y la cultura aparecen desenfocadas, simulando de este modo su caída en el olvido. Una idea y procedimiento artístico que se encuentra igualmente en Blue Notes (2014-2015) donde, por ejemplo, el rostro de Jean Michel-Basquiat se nos muestra tachado.

Empoderamiento de la mujer

Carrie Mae Weems reflexiona sobre la tradición y la familia adentrándose en el espacio doméstico y cuestionando las relaciones de poder convencionalmente establecidas en la esfera privada. Ya en su trabajo de graduación, Family Pictures and Stories (1978-1984), recopilaba varias decenas de fotografías de sus familiares y allegados, mostrando al espectador la rutina diaria que constituye una cotidianidad y, por lo tanto, una identidad que se vuelve extrapolable al conjunto de la comunidad afroamericana. 

En otra serie de 1990, la titulada Kitchen Table, Weems plantea la pregunta de ‘¿Cómo se imaginan las mujeres a sí mismas?’ a modo de hilo conductor de un conjunto formado por veinte imágenes y catorce leyendas donde Weems es a la vez madre, amante o hija en un espacio que presenta tantas connotaciones como la cocina. Y es que muy a menudo la artista es simultáneamente protagonista y narradora de un nuevo relato que combate sin cesar los estereotipos sociales. En este sentido,

 “(…) Weems se apropia radicalmente de esta mirada (paterna) para cuestionar la política sexual entre mujeres y hombres adultos que intentan construir juntos un hogar en la década de 1990. La serie ‘The Kitchen Table’ brinda un ensayo final que desarma la visión idílica familiar. Pasando a asumir la perspectiva de una madurez femenina, la de una mujer que asimismo resulta ser madre, Weems también reinterpreta unas líneas de acceso al hogar que, determinadas por el género, son propias del racismo (…)”.

E. Abel, ‘Domestic Borders, Cultural Boundaries: Black Feminists Re-view the Family’, en M. Hirsch, The Familial Gaze, Dartmouth College, 1999, pág. 126.

Baste recordar como gran ejemplo de la lucha sostenida por Carrie Mae Weems contra la discriminación sufrida por la mujer negra, su famosa obra Espejito, espejito (Mirror, Mirror, 1987-1988). En ella, mirándose al espejo, la mujer negra pregunta: “Espejito, espejito, ¿quién es la más hermosa?”. Y el espejo responde, “Blancanieves, puta negra, ¡y no lo olvides!”.

Desenmascarando estructuras de poder

Durante su estancia en la Academia americana de Roma, Carrie Mae Weems realizó la serie Roaming (2006) donde, en calidad de artista-narradora, se fotografía frente a algunas de las arquitecturas más representativas de la ciudad: es la musa, ‘testigo y guía’ que ‘nos conduce hacia la historia’. Y es que esas construcciones configuran espacios simbólicos que, además de testimoniar el inexorable paso del tiempo, revelan la manera en que los poderes políticos, económicos, religiosos y culturales han determinado la vida de la ciudadanía. Es uno de los ejemplos con los que Weems incide en el condicionamiento de los usos y costumbres sociales –y en la consecuente limitación de las posibilidades de desarrollo vital para numerosos individuos y colectivos– que provocan las imposiciones del poder establecido. De ahí que,

“Artista cuyas prioridades estéticas y políticas se dedican también a conmemorar las tragedias y el trauma de la esclavitud trasatlántica, Carrie Mae Weems declara: ‘Me ha interesado la idea del poder y sus consecuencias; las relaciones se establecen y articulan a través del poder… Aun cuando me he comprometido con la idea de la autobiografía, otras ideas han sido más importantes: el papel de la narrativa, los niveles sociales del humor, la deconstrucción del documental, la construcción de la historia, el uso del texto, el relato, la performance y la función de la memoria’”.

(C-M. Bernier, Stick to the Skin: African American and Black British Art, University of California Press, 2019, pág. 84)

El desenmascaramiento y la crítica de las estructuras de poder se extienden incluso al propio dominio de la Historia del arte. Así, en Museums (2006) se acentúa la pequeñez de la figura de una mujer de espaldas vestida de negro –la propia musa/autora– que contempla en soledad las fachadas de importantes instituciones como el British Museum, el Museo Guggenheim Bilbao, la Galleria Nazionale D’Arte Moderna o el Philadelphia Museum. Estas imágenes ponen de relieve la autoridad que, desde su nacimiento, dichas entidades han ejercido a la hora de establecer qué puede alcanzar la categoría de obra de arte o la condición de artista, definiendo incluso el tipo de cuerpo que debe considerarse susceptible de posar como modelo. La autora denuncia, pues, la ausencia de personajes y creadores negros en los fondos de los principales museos del mundo.

En definitiva, tal y como se señala desde la organización de esta muestra, “A lo largo de su trayectoria, Carrie Mae Weems ha ido interrogando la historia y ha cuestionado la visibilidad o invisibilidad de quienes han contribuido a su construcción, tratando de subvertir, reconfigurar e influir en el discurso dominante. En este sentido, ha utilizado los estereotipos raciales, sexuales y políticos para expresar una profunda crítica al sistema y a la propia práctica artística”. No en vano la propia Weems, en lo que constituye toda una declaración de intenciones, ha afirmado: “Quiero hacer cosas que sean bellas, seductoras, formalmente provocadoras y culturalmente significativas”.

Carrie Mae Weems. Un gran giro de lo posible
KBr Fundación MAPFRE, Foto Colectania y MACBA (videoinstalación Lincoln, Lonnie, and Me), Barcelona
Del 6 de octubre de 2022 al 15 de enero de 2023
Más información en: fundacionmapfre.org

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